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miércoles, 27 de enero de 2010

La sonrisa de Mona Lisa

Si creen que este post es para reseñar la película homónima, están muy equivocados.

El día de hoy es otro de esos momentos de "sí, es mi blog y escribo lo que quiero" y estoy a punto de descargar toda mi decepción contra el mundo por enésima vez. En pocas palabras, es momento de otra de mis divagaciones concientizadoras.

Y si no les gusta, regresen la próxima semana a ver qué más hay.

Justo esta semana pasó; la peor de mis pesadillas, lo peor que me pudiera pasar: casarme.

Fue un sueño, desde luego. Estoy tan lejos del matrimonio como Plutón del Sol, pero la sola idea me enchinó todo el pelo y me hizo sudar frío.

¿Qué haría una joven como yo, que recién acaba de cumplir los 21 años, que acaba de pasar a cuarto semestre de la carrera, que acaba de perder 15 kilos por la dieta, que está aprendiendo un nuevo idioma y que tiene todo el mundo a sus pies, casada? Sería una decepción.

Y así me siento: decepcionada. No por mí, no me he casado y, como mencioné, no está en mis planes a corto (ni mediano) plazo. Quizá a largo plazo, pero será muy, muy largo plazo.

La decepción me vino cuando escuché que una de mis amigas de la secundaria se había casado y esperaba un bebé. Sí, no es nada nuevo. "La gente lo hace todo el tiempo", dirán.

Lo realmente decepcionante del asunto es que ella, al igual que yo, tenía el mundo entero a sus pies. Era una alumna de excelencia, con altas calificaciones y autoestima hasta las estrellas. Alguien que no temía a nada, mucho menos al fracaso porque su éxito era casi seguro, casi...

¿Qué falló? Es lo que no me explico.

Y no es la única. Desde secundaria he conocido gente cuya única aspiración era casarse, tener hijitos "y vivir felices para siempre".

Es triste porqueque ella no era de esas. Pero, lo más triste es que en pleno siglo XXI, el matrimonio sea la única aspiración de tantas muchachas.

Más decepción.

¿Es que acaso seguimos en el siglo XIV donde las mujeres no tenían opinión, ni razón alguna para estudiar y la edad "ideal" para casarse e iniciar una familia eran los 15 años?

¡Dios, NO!

Sé que no soy quién para juzgar, pero hay un mundo allá afuera; un mundo que espera ser descubierto, con gente nueva qué conocer, monumentos qué visitar, eventos a los cuales asistir, tantas maravillas por ver...

¡Tanto conocimiento y tanta cultura...!

Y tanta gente queriendo no hacer otra cosa que casarse, tener hijitos y "vivir felices para siempre".

Repito esa idea porque quiero enfatizar la frase 'para siempre', ¿hasta cuándo es 'para siempre'?, ¿qué tanto es 'siempre'?

Está bien, si quieren casarse. Si su visión y sus ambiciones no dan para más. Pero, dejar la escuela para vivir un cuento de hadas que sólo Disney ha conseguido elaborar exitosamente es ridículo, irrisorio, una vergüenza...

Odio ser tan dura, pero no tengo otra forma de decirlo, pues estadísticamente hay más gente divorciándose que casándose en todo el mundo, la gran mayoría matrimonios jóvenes.

¿Y qué va a ser de los desafortunados divorciados que no tienen ni la preparatoria terminada?

El mundo es duro, desgraciadamente. Salir al mundo real es un reto que, afortunadamente, aún no he tenido que afrontar.

No sólo me pregunto por el futuro de las torpes niñas que, seguro, deberán criar solas a los hijos con ayuda de sus (mortales) padres o de un trabajo malpagado; sino también estoy preguntando por el futuro de los muchachos que quizá vivieron a expensas de la ex-esposa y/o sus padres. Hay muchos, me han tocado.

Tal vez es sólo el hecho de que no quiero ser una mantenida toda mi vida, ni mucho menos mantener a un holgazán en caso de que llegara a casarme (en un futuro muy, muy lejano), o simplemente es que mi mayor ejemplo e inspiración (mi mamá) ha sido una persona que ha conseguido sobresalir, ha alcanzado puestos laborales envidiables (fue gerente de ventas en una importante empresa internacional) y ha viajado alrededor del globo varias veces ¡sin haber estudiado una carrera!

Mi abuelo nunca dejó que mi mamá estudiara derecho, como ella quería, y sin embargo su visión y aspiraciones eran tan altas que nada la detuvo para hacer lo que quería. Y disfrutó de la vida de lo lindo.

Ella no se casó sino hasta los 30 años. Su único novio fue mi papá. Y ya para entonces había viajado, había aprendido 3 idiomas y ya estaba trabajando. ¿Qué hubiera sido entonces si hubiese estudiado una carrera?

Mi papá, desde luego, no se queda atrás, pues no se casó hasta haber terminado la carrera en la U.N.A.M.

Está bien, tener un título y tener una familia no están peleados, pero hay que trabajar por ello y no perder la perspectiva.

Es importante fijarse una meta. Soñar algo mejor.

¿Que soy egoísta?, ¿qué soy ambiciosa?, ¿que si sueno muy pretenciosa? Quizá, sí, ¿por qué no?

Quiero disfrutar mi vida. Soy joven, debo aprovecharlo, porque vida sólo tengo una y hay muchas cosas que quiero hacer todavía.

Porque leo y quiero ver esos lugares que los autores me retratan en letras.

Porque quiero hacer algo memorable, hacer algo de mi vida, valerme por mí misma y retribuirle al mundo lo que le debo.

El futuro es brillante y mi cuento de hadas no es como los de Disney, pues yo estoy dispuesta a vivir mayores aventuras.

Claro, todo después de haberme graduado de la Universidad.

2 comentarios:

Anne dijo...

こんばんわ!!!!

がんばってねえ。。エステラさん。

アンネ ブラククヲオド。

Tycho Brahe dijo...

Pues. . .

I'm listening



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